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Visitas que me hacen ser feliz.

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lunes, 5 de marzo de 2012

Capítulo 21 - No te vas a llevar a mi hija

Los cuatro miembros de una misma familia llegaron al gran adosado de color teja y amplios ventanales transparentes como el agua. En lo alto de los escalones que llevaban a la blanca puerta se encontraban Sandra y Jaime, pareja desde hace muchos años y considerados como de la familia. Y es que hacía tantos años que Laura y Sandra se conocían, que ya incluso habían perdido la cuenta de tanto tiempo. Tiempos buenos, tiempos malos, tiempos agradables, tiempos juntas. Jaime, el chico que volvía loca a Sandra, con el cual llevaba más de cinco perfectos años, con sus días, con sus noches de sueños y desvelos.

- ¡Mi princesa! - gritó Sandra mientras cogía en brazos a Andrea. La pequeña era su ahijada y, en caso de que algo malo les sucediera a Laura o a Daniel, ella sería la que cuidaría de ella. La amaba como si fuese su propia hija, aunque a pesar de eso se consideraba muy joven para tener una personita tan pequeña a su cargo las veinticuatro horas del día. En cambio, Jaime se encontraba más seguro que nunca de que Sandra era la mujer de su vida, y deseaba tener algo más en común con ella que un par de besos no tan tontos y miles de tardes de risas y amor.
- Tatatata - logró balbucear Andrea, ya en los brazos de su madrina. Sandra se encontraba muy arreglada, zapatos de tacón gris delfín y vestido rosa fucsia calado y con encaje. Llevaba el pelo ligeramente ondulado, con su color marrón chocolate característico suyo desde el día de su nacimiento, las sombras grises y sus mejillas con un ligero tono rosado. Jaime, en cambio, iba más sencillo. Pero aún así, iba muy bien arreglado, con el pantalón de un traje que era negro y una camisa blanca por fuera.
- ¿Qué tal? - dijo Laura, mientras le pasaba el brazo por el hombro a Dani.
- Bien, aquí hablando del futuro. ¡Caaande! - Sandra se bajó de sus tacones, como ya había hecho Cande al reencontrarse con su mejor amigo Adrián, y salió corriendo hacia ella. Su relación había mejorado bastante en los últimos siete años, de hecho antes ni siquiera se conocían lo más mínimo y ahora se habían vuelto completamente inseparables.
-Adrián ha vuelto - le susurró Cande a Sandra en su oído, de manera casi imperceptible.
-Increíble - alcanzó a contestar Sandra, intentando conseguir imitar el tono de voz con el que su amiga le había contado la confidencia. - ¿y qué tal?
Se casó, y ha tenido una hija, Catherine. Aunque no se parecen casi en nada - la melodía predefinida por Daniel en su teléfono móvil interrumpió el intercambio de secretos entre las dos amigas.
- He de cogerlo, es importante. - dijo, dirijiendose principalmente a Laura, mientras se alejaba de el grupo de cuatro personas establecido por Jaime, Laura, Andrea y él mismo.

***

- Alice, ¿ qué es lo que quieres ? 
- ¿ Acaso no quieres conocer a tu hija ? + ¿Cómo que conocer a tu hija ? + Adrián se había enterado de algo que nunca debería de haber sabido, que no debería haber ocupado nunca sus pensamientos.
-Alice, Alice - sonó al otro lado de la línea.
  
 ***

-¿¡Cómo que conocer a tu hija!? Me puedes explicar esto, Alice. ¿Catherine no es hija mía?
- Relájate un poquito cielo. ¿Acaso Catherine y tú no sois como dos gotas de agua, entonces a qué vienen estas preguntas? Estaba hablando con Carla, que tuvo una hija con un chico del que se quedó una noche embarazada cuando era muy joven, y él se llevó a la niña por ser el más mayor de la 'pareja', y ahora que tiene la oportunidad de conocer a su hija, dice que tiene miedo. Que tiene miedo a estar con ese hombre, a que él la haga hacerse responsable, a enamorarse. Es jóven y es comprensible todo el temor que le pueda causar.
- Vale cielo. Oye, que me voy al parque con Catherine, te vienes ? 
-Lo siento, mi vida. Tengo que organizar cosas aquí, deshacer la maleta, visitar inmobiliarias. Un lío tremendo esto de las mudanzas...
-D'accord (:

Adrián le puso las deportivas a Catherine, su hija. La hija con la que tanto había soñado, aunque la madre no fuese la mujer que ocupaba sus noches de desvelos y su corazón. Esa mujer por la que jugó su última carta a todo o nada, quedándose así dos veces con la segunda opción. A pesar de todo, él la amaba. Y no, no se arrepentía de hacerlo. Pero no podía expresar los sentimientos. Se casó con Alice, una francesa maravillosa, a la que amaba, pero cada vez que la veía su corazón no latía como cuando veía a Laura. Alice le había dado a Catherine, la suerte de su vida... Pero, ¿ y si lo de Alice hubiese sido un cuento de hadas ? ¿ Y si realmente Catherine no era su hija ? No eso no podía ser, imposible. Si no fuese parte de su historia, no la amaría tanto. De hecho, la niña, su niña, era la única a la que amaba más aún que a Laura. Mientras se iba emborrachando cada vez más y más de recuerdos, peinaba y adecentaba a su primogénita.

-¡Guapísima! Y ahora... Al parque - le dijo Adrián a Catherine, a la cual se le iluminaron los ojos al escuchar la última palabra. Y es que en la edad de la inocencia, todos los malos son tan fáciles de remediar.

***

Ana se encontraba subiendo el ascensor, ese ascensor que llevaba hasta el cuarto piso del portal número trece de la calle de Las Rosas. Ese cuarto piso, en el que más concretamente letra C, vivía Ana. Su vida había dado un giro radical, ya no era la típica mujer que no paraba de probar y probar en busca del amor. Ahora reía, lloraba, disfrutaba, tropezaba y se levantaba, volvía a caer y se volvía a levantar, se equivocaba, amaba, deseaba... Ahora era feliz, simplemente. Había algo en su mirada que hacía deducir al resto del universo de que se había enamorado, probablemente, del mejor hombre del mundo. Sergio, su nombre era Sergio, y su fecha un ocho de agosto. Un buen ocho de agosto, en el que por primera vez Anna dijo un te quiero real tras muchos años. Un ocho de agosto que quedaría grabado en su mente con el título de Mi primer amor real.  Un ocho de agosto del que hacían dos años, justo ese día, justo esa noche. Anna entró en su apartamento. Estaba cansada, había trabajado durante toda la semana por casi todos sus compañeros que estaban disfrutando de la playa. Pero por fin ella tendría ya vacaciones, vacaciones que coincidirían con las de Sergio, pero que pasarían en casa, con el aire acondicionado, algún que otro bote de helado de medio litro y muchas películas. Se bajó de los tacones, tan altos como bonitos y lujosos y se dirigió a la habitación a coger sus zapatillas de andar por casa. Pero su sorpresa fue tal, cuando entró en la habitación y se encontró con toda su cama llena de pétalos de rosa roja formando un corazón, en el centro del cual había un sobre rosa en el cual el destinatario era LA MUJER MÁS BONITA DEL MUNDO y el contenido de la carta era una hoja de color blanco cuyo texto era :

De verdad creías que me iba a olvidar de este ocho de agosto ? Imposible. En estos dos años, nunca te dije que esto fuese a ser fácil. Aún así seguiste a mi lado a pesar de todo. Nunca te dije que te amaba, simplemente te lo demostré. Nunca te mentí, nunca te hablé de mi vida, ni de mi pasado. Creo que hoy es el momento. Pero toda recompensa conlleva un esfuerzo. 
Hay cinco pistas repartidas por la casa, cada una te llevará a la siguiente. Ha llegado el momento de demostrar que tienes ganas de verme... La primera pista ? Es verdad, se me olvidaba. Espera y es manzana, allí está la siguiente pista. Que empiece el juego.

***

Mientras Anna buscaba por toda la casa algo que espera y es manzana, Sergio estaba esperando en el portal. Su aburrimiento le hizo llamar a Laura, con la cual, muchos años atrás, tuvo una de esas 'noches locas' en las que terminas haciendo cosas que no deberías. El tercer tono sonó, y Laura todavía no había cogido el teléfono, porque estaba saliendo corriendo a esconderse en el baño para que nadie escuchase la conversación.

-NO TE VAS A LLEVAR A MI HIJA - dijo Laura en susurros, pero con el tono justo para que se notase su enfado y descontento con el que fue su cuñado hace bastantes años.

jueves, 16 de febrero de 2012

Capítulo 20.- Catherine y Andrea.

-Pero papi, a dónde vamos ? - preguntó una niña pequeña y muy dulce, de unos tres años y medio. Era castaña, con ojos verdes y labios pequeños. Su tez era blanca y, a pesar de su escasa edad ya sabía hablar francés y español.
-Vamos a ir a ver a la familia de papá, Catherine. Vamos a España. - dijo Alice, por la cual no habían pasado los efectos de un embarazo, un parto y una maravillosa hija.
-¿España? - preguntó la niña poniendo una mueca de extrañeza en su linda cara.
-Sí, es un país al lado de Francia, del nuestro. Papá nació allí y en parte tu también eres española. Ahí están tus abuelos paternos, los padres de papá.
-Yo también soy española ? Francesa y española :O ! Eso puede ser papá ?
-Claro que sí, princesa. - dijo un adrián, de unos veinticuatro años ya. Jóven, pero casado 'felizmente' y con la niña de sus ojos a su lado. - En esta vida, toooodo es posible. Venga, subamos al avión o se irá sin nosotros.

Adrián comenzó a pensar en lo que le esperaba al regresar a casa. A pesar de que aún eran muy jóvenes, Laura se habría casado por despecho o por deseo con Daniel, o quizás porque el matrimonio ya estaba concertado. Candelaria... Con ella se había escrito mucho, y la tenía agregada al Tuenti y al Facebook, a los que en los últimos tres años apenas había podido acceder por falta de tiempo y de ganas. Y, a pesar de todo, en su cabeza ya solo resonaba un nombre, una y otra y otra vez : Catherine. Su hija, su tesoro, su princesa, su nueva vida. La personita más importante del Mundo y del Universo para él, la personita que le había impedido ser feliz con Laura, pero por la que había sonreído mil millones de veces en tan solo tres años. Y es que esos pequeños detalles y momentos eran los que de verdad le hacían ser feliz, tan lejos de su casa, de su familia y de su verdadero amor. Todos estos pensamientos le invadieron en el viaje desde Francia hasta el centro de Madrid. Recordó los partidos de fútbol y los piques tontos que había vivido con Cande, los momentos mágicos vividos con Laura, las risas que Sandra le había provocado, que quedaron como pocas comparadas con las que le había provocado su nueva princesa, pero que aún de este modo habían sido una gran cantidad de movimientos de cuarenta y seis músculos de su cara.

Mientras tanto, Alice estaba haciendo creer a los demás que estaba dormida, pero realmente estaba sumida en sus propios pensamientos, al igual que Adrián. Que pasaría en el reencuentro de Adrián y Laura, seguirían saltando chispas o la vida de él ya estaría completa al lado de la suya; pero el pensamiento que más le preocupaba era el hecho de volver a ver al verdadero padre de su hija Catherine, Daniel. Y si decidía decir la verdad sobre lo que pasó entre ellos porque no amaba su vida ahora, y si realmente, al volverle a ver, descubría que se sentía más interesada por él que por su marido. No, no, eso era más que imposible. Adrián la seguía volviendo loca y era el único al que amaba. Pero el desliz que tuvo con Daniel la hizo dudar en cada día de esos cuatro años. Salió de sus pensamientos cuando el piloto comenzó a transmitir la información básica en un avión para el aterrizaje.

***

-Venga Daniel ! Has vestido ya a la niña ? - dijo una Laura radiante a la vez que con una mano se ponía uno de sus vertiginosos tacones, concretamente el derecho y con la otra mano se ponía sus largos pendientes de fiesta.
-Sí, y tú ? Estás lista ya ? - dijo Daniel, con sus veintiséis años muy bien llevados y su hija en brazos. Ésta tenía una edad cercana a los dos años y tres meses, pero ya apuntaba maneras de ser bella desde pequeña.
-Andrea! Que nos vamos de fiesta ! -dijo Laura, mirando a los ojos a su primogénita y vestida con un espectacular mono de flores de media manga y pantalones cortos. Se veía hermosa y feliz.
- Chi, chi, feesta ! (: - dijo la niña, sin apenas poder hablar por su corta edad.
-Hoy es el cumple de la abuela, y la fiesta es sorpresa así que no podemos hacer naaada de ruido vale.
-Hablo la de los tacones - Daniel se rió por su gran ingenio humorístico. - Va a venir Candy ? - dijo Adrián al ver que a nadie le había hecho gracia su chiste.
-Sí, debemos ir a buscarla. - montaron en el coche. Daniel conducía y Laura iba ausente mirando por la ventana y descansando de la música educativa ya que Andrea estaba dormida. Todo iba bien hasta que llegaron al portal en el que todavía vivía Candelaria, después de tres años y medio de que su vida cambiase. Cande seguía soltera, no necesitaba a nadie para ser feliz y estaba seguro de aquello. En este mismo edificio aún vivían los padres de su ex-novio, con los que aún mantenía relación. Y todo se torció en el momento en que una familia feliz de tres miembros se paró en ese mismo instante y en ese mismo lugar. Era la familia que, como Laura dedujo años atrás, Adrián había formado en el país vecino.

-¿Adrián? - dijo Laura con un brillo especial en los ojos. Realmente era una pregunta retórica, dicen que el primer amor nunca se olvida.
-¡Laura! - gritó Adri, ilusionado pero reprimiéndose pensando en que Alice y Catherine le estaban observando cuidadosamente. Y es que no se podía negar que fuesen madre e hija, fijándose siempre en los detalles más pequeños y siendo muy quisquillosas y posesivas; físicamente no se parecían apenas, pero con solo dejarle tiempo al tiempo ya se verían las aspiraciones a las que optaba Catherine.
-¿Qué tal? ¿Ésta es tu hija? - dijo, sin dejar de mirar a la niña a los ojos. Esos ojos que ella tenía la sensación de haber visto antes. Esos ojos que eran iguales que los de su pareja. Esos ojos que la hipnotizaron sin dejarla percatarse apenas de la respuesta.
-Sí, ésta es mi princesa. Catherine, saluda a Laura.
-Hola - dijo Catherine con el tono de voz típico que usaba cuando la obligaban a hablar con alguien que ella no quería. Era una niña muy inteligente y ya se había percatado, sin ninguna duda, de la actitud que había entre ambos.
-¿Qué haces aquí,Laura? ¿Que tal,Cande? ¿Y Sandra y Jaime? ¿Y Anna? - Adrián estaba eufórico y nervioso por ponerse al día de los sucesos de los últimos cuatro años.
-Vayamos por partes. Cande ahora es de mi familia, porque su hermano y mi hermana se han casado. Ella sigue soltera y está bien. Pues Jaime y Sandra aún siguen juntos, y Anna está con Sergio, mi ex-cuñado. - de repente, Cande salió del ascensor espectacular, con la raya en un verde con un ligero brillo y la cara bien maquillada. Llevaba el pelo liso, pero sin llegar a estar lacio; peep-toes rojos y vestido corto palabra de honor rosa ceñido a la cintura. En cuanto a los accesorios, llevaba un anillo con una gran piedra negra y una americana roja. Era primavera y el tiempo era bueno, pero una chaqueta no era prescindible.
- ¡¡¡¡ADRIÁN!!!!! - los tacones de Candy se quedaron en mitad del portal y ésta salió corriendo a abalanzarse sobre su mejor amigo, a pesar del paso del tiempo.
-Voy subiendo -dijo Alice. -Catherine está cansada del viaje.
-Tardo cinco minutos - dijo Adri al ver que probablemente no hubiese nadie en el hogar, en su hogar. - Bueno chicas, mañana os veo. Lo más probable es que nos mudemos a Madrid permanentemente. -Cande le acompañó al ascensor, y en el camino recuperó sus tacones.
-No estás nerviosa por ver a Sergio después de lo que pasó ? Ahora está con tu Anna, pero...
-No quiero hablar de eso, Candy. El padre de Andrea es Daniel y ya está, no tengo mas que añadir.

sábado, 4 de febrero de 2012

Capítulo 19 - Re-re-empezar.

Adrián estaba en su casa haciendo la maleta. Ya casi había llegado septiembre, y con eso, su marcha. Debía regresar a su anterior vida, en Francia, con Alice, estudiando y echando de menos a Laura. Él no deseaba eso, pero era lo que debía hacer. Aún así, tendría que terminar su relación con la diosa francesa si realmente amaba a Laura. Iba a volver a Francia, pero soltero. Alice entró por la puerta con su asombroso biquini azul de estrellitas que se había puesto ayer para ir a la piscina, limpio supuso Adrián.

-Joder, que rápido se me han pasado las vacaciones, a regresar otra vez a casa... - dijo Alice mientras le mordía el lóbulo de la oreja a Adrián, cosa que ella sabía de sobra que le volvía loco, aunque esta vez se había apartado de ella. - Que te pasa ?
-Esta es mi casa Alice, compréndelo. Tengo que volver a Francia sí o sí, pero no sé si quiero volver contigo...
- ¿!QUÉ?! - Alice comenzó a llorar - Creía que me amabas, y sabes que es lo mejor de todo esto. Que yo he sido una completa gilipoyas y he creído eso también. Te he escuchado cuando en sueños decías lo maravillosa y perfecta que era Laura y encima, al creer que esta relación maduraba me he quedado embarazada :S
- ¿Embarazada?... - dijo Adri a la vez que toda la sangre de su cara le abandonaba dejándole completamente blanco.
-Sí, embarazada. Eso es lo que venía a decirte. O que te crees, que venía aquí ha hablarte de lo mucho que te quiero. Eso te lo demuestro siéndote fiel día tras día. - en mitad de la conversación de pareja, Alice recibió un Whatsapp a su Samsung Galaxy. *Ya tengo los resultados del ADN, quieres saber si somos hermanos ? En veinte minutos en mi casa.* ~Iré, lo que no sé es cuando~
-Mira Adri, tengo que irme a hablar con mis padres, han venido aquí en un viaje de negocios y se van esta noche. Luego hablamos de lo que tú has calificado como 'un problema'. -y se fue. Se fue moviendo sus extraordinarias posaderas hasta cruzar la puerta. Quién iba a pensar que esa jovencita iba a estar embarazada a sus veinte años.

Laura seguía en el hospital, aunque ese uno de septiembre fuese quizás el día en el que saliese de éste. El médico la estaba haciendo el reconocimiento para determinar si le daban el alta y podría regresar a su casa con Daniel. Con su familia, volver a ver a Adrián antes de que se fuese.

-Está todo bien, doctor ? - preguntó Laura tartamudeando.
-Anda, no me llames doctor, que te vi nacer e incluso soy amigo de tu padre. Sí, está todo bien. Te daré el alta, pero me tienes que prometer que en el momento en que sientas algo raro en tu cuerpo, vengas corriendo. Júramelo...
-Se..Te lo prometo. ;)
-Ah, y si necesitas ayuda psicológica, aquí tienes la tarjeta de Carla. Es una muy buena psicóloga y fue la que me ayudo a salir del pozo cuando me dejo mi mujer... Esto no deberá importarte, pero bueno.
-No, me encanta escuchar a la gente.
~*TOC,TOC*~ sonó en el otro lado de la puerta.
-Se puede ? Preguntaron Cande, Ana y Sandra al otro lado de la puerta con muchos globos en forma de corazones rosas y una caja de bombones sin azúcar.
-Mis chicas (: - Laura sonrió por ver a Cande y Ana más unidas que nunca, incluso que cuando eran mejores amigas. Y eso lo había provocado ella, su aborto, su triste pasado. Ana siempre estaba guapa, pero se la notaba distinta, más madura y decidida. Quizás eso se debiese a que había dejado de beber, había conocido a un chico maravilloso, Guille. Veintitrés años, rubio, ojos marrones, comprensivo, dulce y muy tierno. Se notaba que se amaban, aunque apenas se conociesen desde hace una semana. Y es que cuando encuentras a tu alma gemela notas que estás predestinado a acabar con esa persona, y tu corazon late fuerte, que no puedes contener lo que sientes y necesitas soltarlo con tanta felicidad y fuerza que parece casi increíble. Desde ese preciso instante, Ana decidió enmendar sus errores del pasado, comenzando por lo mal que se había comportado con Cande desde la marcha de Adrián.  Y esto no es que a Cande le agradase mucho, pero era lo que había. El móvil de Cande comenzó a sonar, era su mejor amigo, el que siempre la habia hecho reír, pero también la había hecho llorar cuando se marchó dejándola atrás, Adrián.
-Te importa si lo cojo ? Puede ser importante. - era importante, Adri necesitaba desahogarse con alguien. No quería que Laura fuese madre del hijo de otro y ella y él iba a ser padre de su hijo y el de Alice. No, no y no... Pero no podía abandonar a Alice, no, el no era así. Cande descolgó el teléfono. - Dime, qué quieres? - susurrando a la vez que rezaba por que ninguna de sus amigas supiese quién era la persona con la que estaba hablando.
-Tengo que desahogarme, gritar, hablar con alguien... Porfavor, podemos quedar ?
-Puff, estoy en el hospital viendo a Laura...
-Voy para allá - dijo Adrián al otro lado de la línea telefónica, sin dejar terminar a Cande su frase. Colgó.
-Adrián, Adrián- pipipi, sonó en la oreja de Cande por el hecho de Adrián de cortar la llamada.

Adrián llegó al hospital pasadas las doce de la mañana, subió a la habitación de Laura. Cande le estaba esperando fuera y en cuanto le vio se avalanzó a sus brazos. *He de hablar con Laura, a solas* le susurró a Cande en su precioso oído, adornado con unos pendientes azules de bola. Vale, le respondió Cande, mientras entraba por la puerta de la habitación 239.

-Hay alguien que quiere hablar contigo, Laura. Ana, Sandra, vayamos a la cafetería a comer algo, me rugen las tripas. - se comenzó a reír con esa risas tan característica de Cande.
 ***
-Hola Laurita - dijo Adrián, con cara de funeral de un ser muy querido.
-Adrián (: - dijo Laura con una gran sonrisa en la cara y sus mejillas sonrosadas ligeramente, mientras intentó darle un beso en la mejilla para saludarle. Pero él se apartó.
-Laura, cariño. Siento hacerte esto... pero no podré regresar para que no te cases. Te amo, no lo dudes. Peeero, Alice está embarazada, de mí obviamente. Comprendelo, tú ibas a ser madre, y no ibas a dejar esa ilusión por mí. Yo no puedo ahcerle eso a Alice, tú sabes que yo no soy así. He de re-re-empezar mi vida, una y otra vez. Como si fuese una película que te encanta y no puedes parar de rebovinar. La única diferencia es que yo ODIO esta película.
-Márchate si quieres, pero antes de eso, cállate y bésame.

*Ringgg,ring* sonó el telefonillo en casa de Dani. Era Alice, clara y obviamente. -Sube - le contestó Dani, presuponiendo acertadamente que era ella. Estaban tan locamente enamorados, que les aterraba la idea de ser hermanos y que su relación no se pudiese llevar a cabo. Aunque amaban a sus parejas actuales, el deseo ganaba al amor. Y así fue como comenzó todo, unos cuantos años antes... 

-Quieres saber ya los resultados ? - dijo Dani, poniendo voz de vendedor de teletienda en mitad de una madrugada trasnochada.
-Pues claro... Y el resultado es ?
- Trrrrrrrrrtrrrrrr- él intentó imitar el redoble de tambor de los típicos concursos. 
-Dilo ya, joder...
- Vale, vale. No somos hermanos ! (:
-Que alivio. Ahora debemos de hablar sobre otros resultados. Concretamente los de tus espermatozoides. Estoy embarazada, y solo puede ser tuyo.

sábado, 14 de enero de 2012

Capítulo 17 - Breve relato de mi amor por ella.

- Te importa, Cande ? - susurró Adri mientras hacía un ligero gesto con su cabeza señalando el pasillo que conducía hacia las habitaciones de la casa de Candelaria. Mientras ella se retiraba, el comenzó a escribir.


   BREVE RELATO DE MI AMOR POR ELLA...
A quién intento engañar ? Ah sí, a Alice, a Cande, a Laura, a MÍ mismo. La sigo queriendo  Nunca la dejé de querer. Alice era sólo un escape para intentar sacarla de mi vida, y por unos meses consiguió llenar el vacío que se quedó en mi corazón al marcharme. Después de tantos años sigo sin saber por qué lo hice, por qué me fui o por qué no me quede aquí... Sigo sin entender por qué aún la sigo queriendo. Me fui porque ella dijo que no se merecía mi amor... Quizás me equivoqué, quizás se equivocó. Pero yo sé que ella en el fondo me sigue queriendo, con locura. Pero está 'su prometido', esa persona con la que yo tengo que evitar que se case en menos de dos meses. Y no me voy a ir a Francia hasta que lo consiga, como si tengo que renunciar a mis estudios. Alice es una persona maravillosa, pero siento que la estoy haciendo daño. Sin ir más lejos el día de mi lío de nombres. La llamé Laura, porque nunca deje de amar a la persona que ya llevo amando toda mi escasa vida. Y sé que la seguiré amando hasta que mi corazón deje de latir. Porque ella es capaz de pintar mi mundo de colores cuando todo se ha vuelto gris. LA QUIERO !!


Alice estaba sola, en un parque cercano a la zona, pero lo suficientemente alejado como para que no les descubriesen juntos. Cinco minutos más tarde llegó su hermano Dani. Éste era mayor que ella y siempre se había sentido atraído por su hermana desde los trece años. Lo que él no sabía era que ella también se sentía atraída por él. Era un gran hombre, de unos veintidós años y con un cuerpo perfecto. Comenzaron a charlar, reprimiendo sus sentimientos por su amor de hermanos.

-Bueno, y que tal está tu Prometida - dijo Alice a la vez a la que sus celos la carcomían por dentro, más incluso que cuando veía a Laura con Adrián.
-Bien, ha sido un gran trauma para ambos. - pero lo que él no sabía era que ese hijo no era suyo, Laura salió una noche con unas amigas y bebió tanto que se acabó yendo a la cama con Sergio, el hermano de su novio que había fallecido siendo ella una niña.
-Oye, y si vamos a tomar unas copas. Creo que nos vendrían bien a los dos. Tú ya no vas a ser papi y a mí me han llamado Laura mientras estaba con mi novio...
-Me parece bien, y así me explicas todo bien.

Llegaron al PUB, bebieron una copa, dos copas, tres copas, cuatro copas cinco copas. Según los grados del  alcohol fueron subiendo, la temperatura entre ellos también comenzó a subir. Tanto que no supieron reprimir sus instintos y comenzaron a besarse. Llegaron a la casa de Daniel y lo último que recordaron fue levantarse los dos en la misma cama, abrazados y desnudos. Borrachos también, pero de amor. Pero eso no debería haber pasado, eran hermanos, los dos tenían pareja y estaban maquinando un plan para seguir junto a ellos.

Regresando al hospital, el móvil de Laura comenzó a sonar en un bolsillo del pantalón.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Capítulo 14 - Hospital

Y allí estaban Verónica y Dani, observando esa mancha rojiza de un líquido fluido. Laura no había tenido ninguna complicación en el embarazo. Dani decidió romper el silencio :

-Crees que...
-No, es prácticamente imposible. Seguramente sea de alguna herida que se haya hecho al caer contra el suelo. Mi hermana es muy patosa - dijo Verónica, dando por no válida la deducción de su cuñado y sin dejarle terminar la frase al mismo.
-Pero no es totalmente imposible. - dijo Dani con ese tono de duda e inseguridad que le caracterizaba en momentos de este estilo en su vida.
-Vayamos rápidamente al hospital, tu ves a por mi coche mientras que yo preparo una mochila con las cosas de mi hermana. - Vero concluyó y dio por finalizada la conversación.

Vero subió corriendo al coche, justo en el momento en el que recordó que Dani no tenía carnet para conducir coches, solo tenía de motocicleta.

-Prefieres que conduzca yo, verdad ?
-Sí, muchas gracias cuñada. Ya sabes que a mi los vehículos de más de dos ruedas, no me van. - dijo Dani intentando ponerle a ese drama casi seguro que iba a ser el aborto de Laura.

Llegaron al hospital y Laura ya había recuperado la consciencia y estaba llorando en ese mismo hospital en el que cuando ella era más joven había muerto uno de los dos novios que tuvo antes que su prometido. Tantos recuerdos la comenzaron a invadir y a juntarse con el hecho de que había perdido al ser que llevaba dos meses alimentandose de ella y que seguramente fuese lo que más iba a querer de esta vida. Era su hijo y lo acababa de perder. Sus ojos azules no querían que dejase de llover en ese cielo que formaban sus ojos.

-Cariño -dijo Laura sin parar de llorar, mientras emitía un gemidito causado por una falta de respiración no muy grave. Dani miró sus ojos sin poder dejar de mirarlos.
-Tranquila mi amor, ya estoy aquí.
-Mi niño, lo he perdido. Pero si todo iba bien, pero si estabamos bien los dos.
-Tranquila cariño, porque hayamos perdido a nuestro hijo no vamos a perder nuestro amor.

Mientras tanto, en el pasillo, Vero estaba hablando con Cande.

- Sí, sí, estamos en el Hospital Severo Ochoa. Sí, Laura ha perdido al niño y el horario de visita acaba a las cuatro de la tarde. Vale, sí, ven cuando quieras.

Encima del piso de Cande, estaban Adrián y Alice solos.

-Mi amor, tú todavía me deseas verdad ? - dijo Alice con un asombroso picardías negro semitransparente mientras se paseaba delante de él y se sentaba encima suya.
-Claro que sí. - Adrián comenzó a pasar su mano por la pierna derecha de Alice. Él amaba a Laura, pero ella ya le había rechazado después del desliz de hacía una semana ya.
-Pues porque no estrenamos tu cama ? - dijo Alice, que ya sabía como volverle loca.
-De acuerdo, tigresa. La vamos a romper. - y la cogió mientras que ella le mordía el labio y comenzaba a desabrocharle la camisa. Él la dejó en la cama y ella puso su pie, calzado con unos nuevos y relucientes Manolos que se habría comprado la tarde anterior cuando se fue de compras, en la zona con la que ya estaría pensando Adrián. Él cayó encima de ella y comenzaron a gozar los dos juntos. Pero Adri la fastidió a gran escala, cuando estaban a punto de llegar los dos, gritando el nombre de la mujer a la que amaba realmente.

-¡¡ LAURA,LAURA!!
-Quita, ¿cómo que Laura?,¿en quién coño piensas?

domingo, 4 de diciembre de 2011

Capítulo 13 - Complicación.

Después de las conversaciones cruzadas, Adrián y Laura no se vieron en los siete días posteriores, si lo preferís, en la semana posterior. Y ahí estaba Laura, encerrada en ese baño beige con marrón chocolate, dos colores que a ella le encantaban y que contrastaban perfectamente. Ella había elegido los colores de ese baño unos meses antes del regreso de Adrián, justo cuando sus padres decidieron que la casa tenía que dar un gran vuelco. Entonces, ella se puso de acuerdo con su hermana,y Verónica decidió elegir los colores de la cocina, mientras que Laura pensaba en qué tonos asignarle al cuarto de baño, en el que por unas cosas u otras pasaba la mayor parte del tiempo de su vida. Antes pasaba gran parte del tiempo allí encerrada arreglándose para estar guapa para su dos únicos novios que tuvo antes que Daniel, uno de ellos era Adrián, que no le duró ni tres días,y ahora se pasaba allí gran parte del tiempo debido a sus prolongadas náuseas. De repente, Laura se empezó a sentir mal, simplemente comenzó a marearse. Estaba sola en casa y no podía avisar a nadie, ya que no le quedaban fuerzas para alcanzar el móvil. Sus piernas dejaron de funcionarle y cayó al suelo, a la vez que sus huesos chocaban contra el mismo provocándole gran dolor. Perdió la consciencia y allí se quedó durante un período de tiempo del cuál ella no fue consciente ni se percató de que pasase. En el salón el móvil no paraba de vibrar y de emitir el tono de llamada.

Mientras tanto, en casa de Dani :

- ¡Mamá! No paro de llamar a Laura y no me lo coge. Estoy preocupado, ¿ tú crees que estará bien ?
- Claro que sí, hijo. Laura tiene veinte años, si se encontrase mal ya hubiese llamado.
- Bueno mamá, yo de todas formas voy a ir a su casa. Quiero asegurarme de que mi futura mujer está bien. Ten en cuenta que aunque seamos muy jóvenes, vamos a ser padres y nos amamos.

Dani cogió su moto del garaje y comenzó el corto trayecto hasta casa de Laura. Llegó, el portal estaba abierto y la señora de la limpieza estaba fregando el suelo con un detergente algo fuerte. Era una chica jóven, de unos dos años más que Laura y con un físico escandaloso. Él la saludó y ella soltó una sonrisita, 'Consecuencias de no haber querido estudiar' dijo la chica. Se rieron los dos mientras mantenían las miradas. Dani se hubiese enamorado de ella si no fuese porque amaba a Laura. Subió en el ascensor y llegó a la planta en la que se situaba el piso de su amada. Comenzó a llamar reiteradamente a la puerta, mediante el timbre, golpeándola... Nadie respondía dentro. No podía aguantar más y estaba seguro de que algo no iba bien allí. Llamó al número de móvil de Verónica, ella contestó con una voz suave :

- Hola, cuñado (:
- Hola, Verónica, sabes si está tu hermana en casa ? Es que llevo toda la mañana llamándola al móvil y he venido a tu casa y tampoco me abre...
- ¿¡Qué!? Estoy segura de que no iba a salir por la mañana, ella ahora solo salía cuando quedaba con sus amigas o para ir al médico, y siempre avisándonos de ante mano. Y hoy no nos ha avisado. Esto, espera, voy para allá en un segundo.

Verónica llegó, y también se encontró con la chica joven que ya se había cambiado y estaba realmente guapa, seguramente habría quedado con unas amigas o con alguien especial, porque a esas horas nunca había terminado de limpiar los cuatro bloques de la derecha de esa zona en la que vivían ellas de la urbanización. Subió corriendo las escaleras mientras rebuscaba en el bolso en busca de las llaves. Abrió la puerta corriendo en el momento en el que se encontró con Dani, ni se saludaron. Entraron los dos y comenzaron a buscar a Laura por toda la casa, ni rastro de ella.

- ¡En el baño! - dijo Verónica mientras intentaba abrir la puerta, lo consiguió.
- ¡Laura,Laura! - Dani estaba encima de ella dandole pequeños golpecitos para que reaccionase.
- Voy a llamar a una ambulancia.

La ambulancia se presentó allí en diez minutos y transportó a Laura al hospital, pero antes de que Verónica y Dani partiesen camino del hospital, se percataron de un pequeño charco de sangre que había en el suelo marrón oscuro del baño.

martes, 29 de noviembre de 2011

Capítulo 12 - Si el amor es ciego, habrá que comprarle gafas.

- Pero es que no es así. Era feliz con Alice antes de volver aquí, pero con este día que hemos pasado juntos me he dado cuenta que la única que me hace feliz eres tú.

Misteriosamente, comenzaron a sonar los móviles de ambos. A Laura le llamaba su prometido y a Adri, la que se suponía que iba a ser su prometida, a pesar de la felicidad o el amor. La primera en contestar fue Laura, en la habitación y Adri salió corriendo con su móvil a la cocina. Pero no era su móvil, los dos tenían un Samsung S5230W en negro y Adri cogió el de Laura, o Laura cogió primero el de Adri, como preferáis. El caso es que se equivocaron de móvil y Laura comenzó a hablar descuidadamente con Alice.

-Guapo - dijo Laura al descolgar el teléfono móvil.
-Guarra, que haces tú con el móvil de mi chico. - el teléfono se resbaló de entre los dedos de Laura y cayó al suelo, convirtiéndose en un rompecabezas negro que parecía hecho para niños de tres años. El corto periodo de tiempo en el que Laura corrió a la cocina para evitar que el que fue su ex-novio con el que acababa de tener un desliz dos meses antes de su boda y el chico con el que se iba a casar y con el que iba a ser madre, cruzasen apenas dos palabras, el tiempo pasó muy lentamente.

-Diga? - dijo Adri al contestar.
-Perdona, está Laura ? +Di que se ha equivocado+ susurró Laura mientras intentaba que no le diesen las náuseas en vano, y tubo que salir corriendo a vomitar al baño.
-Disculpe, pero se ha equivocado.
-Ah vale. Disculpeme usted.

Adri fue lentamente hacia el baño, en el que Laura estaba sentada en el suelo con la cabeza en la taza del retrete y sujetándose el pelo con una mano.

-Crees que habrá cola...buaaag - dijo Laura intentando no vomitar.
-Sí, ha colado. Pero no entiendo porque le mientes. Me apuesto diez pavos a que no te arrepientes de lo que ha pasado.
-No me arrepiento, pero que se le va a hacer... El amor es ciego y no tengo dinero para comprarle gafas...

lunes, 28 de noviembre de 2011

Capítulo 11 - Estás feliz no? Pues nada.

Y allí estaban los dos, pensando en su historia de amor. Laura se encontraba en un estado de shock del que ni siquiera ella se había percatado. En el instante en el que Adri rozó sus labios y le dijo 'te quiero, princesa' como se lo había dicho en unos años que ella recordó como buenos, salió del estado de trance.

-Adri, vete. No es sencillo. Mi vida desde que te fuiste no es sencilla. Tú te crees que todo sigue igual, pero no es asi. No te dije nada de que ya no estaba sola porque me encontraba en el shock más absoluto de todos los shocks. - dijo Laura mientras sacaba del primer cajón de la mesilla un anillo de plata con brillantitos. Parecía un anillo de compromiso... Mejor dicho, lo era. - Adrián, estoy comprometida. Sé que quizás es demasiado pronto pero Dani, aclaremos que es mi futuro marido, y yo hemos pasado cada segundo de los últimos cuatro años juntos. Le amo y sé que él me ama a mi y que nunca me va a abandonar.
- Laura, no te acuerdas ya de nuestro día en el Retiro, nuestro primer beso, nuestra primera vez. No solo física, si no sentimental también cariño.
- Adrián, por favor vete. Me caso en dos meses, es muy precipitado, pero no esperaba que fueses a volver. No me llames cariño, que todavía hay una cosa que no te he contado... Estoy embarazada de dos meses y es imposible que sea tuyo, como ya habrás deducido.
- No me importa Laura, he vivido ocho años de mi vida sin padre y me he dado cuenta de que padre no es aquel que pone sus genes para que tú nazcas de una forma o de otra. No, padre es la persona que te cuida y te da todo su cariño durante toda tu vida. Yo reconocería al niño, y hasta le daría mi apellido...
- No es suficiente. Su padre le quiere y ese es uno de los motivos por los que nos casamos. En septiembre te volverás a ir a Francia con Alice, y todo volverá a ser como antes. No te volveré a ver ni volveremos a hablar, eso es lo más probable. Tú también tendrás tus hijos y probablemente te irás a vivir con Alice, y luego estaréis los dos, sentados en un sofá rodeados de vuestros nietos, con pocos dientes y el pelo cano. Todo esto allí en Francia, pero mientras tanto yo seré feliz aquí, con Dani y con el resto de mis compañeros de vida. Aunque tú no estés, te juro que te seguiré queriendo. Pero no voy a separar a mi hijo de su padre.
- Si es lo que tu quieres, pero entonces no serás feliz... Porque solo te vas a quedar a su lado por el hijo que contiene sangre de su sangre. Para mí eso no es un padre, un padre es el que te quiere, como yo le iba a querer.
-Pero tú eres feliz con Alice no? Pues nada, sigue tu vida así y sácame de ella.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Capítulo 10 - Algo que no debería haber pasado, pero que no me arrepentí de que pasase.

- Pero tu estás tonto ? Que te crees, que puedes salir de mi vida y volver a entrar como si fuese una casa de la que tú poseyeses la llave que fuese capaz de abrir esa cerradura.
-No tengo la llave que puede abrir las puertas de tu vida, pero si tengo la llave que nos puede abrir las puertas de el mundo y sabes cual es esa llave ?... - antes de que terminase la frase, Alice cruzó la puerta del portal y besó apasionadamente a Adrián, como él mismo había hecho con Laura hacía unos quince segundos. - Laura, esta es Alice. Verás, nos conocimos en Francia y, bueno... Pues ella es mi novia.

Laura sintió como el corazón, lo que quedaba roto en pedacitos de cuando se fue el amor de su vida. 'Un pedacito menos' pensó Laura. Nunca habría imaginado que una francesita pudiese ser tan guapa. Otra razón más para odiar Francia, entre las cuales se encontraban la política, el fútbol, el tenis y muchas cosas más.

- Cariño, me puedo presentar yo sola. - dijo con su tono pícaro mientras le mordía el labio cariñosamente a su novio. Mientras tanto, en la cabeza de Laura solo se repetía una palabra : 'novio,novio,novio,novio'.
- Eh, hola, yo soy Laura. - dijo Laura intentando ocultar el odio que la tenía.
- Bueno mi amor, no vas a subir a ver a tu hermana ni a tu familia. Apenas has pasado cinco minutos con ellos.
- Alice, iba a acompañarlas a la universidad... - pero antes de que acabase la frase Laura le interrumpió.
- Quédate, voy a llamar a Cande para ir a ver a Ana. No me apetece ir en pleno agosto a al universidad.
- Mi amor, ves subiendo. Voy a despedirme de Cande cuando venga y subo.

Alice le besó y comenzó a subir las escaleras despacio mientras se resignaba a intentar escuchar alguna palabra en lo que cruzaba el tramo de escaleras hasta el primer rellano.

- Muy bonito... Tienes una novia preciosa y te limitas a besar a la niñata que te jodió la vida y por la que te fuiste del país.
- Va a ser eso... pero sabes qué ? Que esa chica que me jodió la vida me la jodió por haberme hecho conocer a Alice. Es la mujer francesa más posesiva que he conocido. Oye, voy a ir con vosotras a ver a Ana.
- No creo que sea buena idea. Desde que te fuistes se pasa todo el tiempo de fiesta en fiesta y de chico en chico. En estos últimos tres meses le he contado catorce chicos. Creo que ya se le han muerto las neuronas de tanta borrachera.
- Da igual. Mira ahí está Cande. Subamos al coche.
- Y no vas a avisar a tu 'chica' - esta última la dijo resaltándola con comillas, pero antes de que acabase de gesticular, él la besó.

Lo que no sabían era que a parte de Cande y ellos dos había otra persona viéndolos y esa persona era el hermano de Alice, el cuál había venido en el mismo tren que su hermana sin que nadie lo supiese, por encargo de ella. No se fiaba de Laura y quería saber lo que pasaba en cada instante en el que ella no estaba presente. Subieron al coche y le comunicaron a Cande que irían a la universidad en otro momento, que ahora les apetecía ir a ver a Ana.

- ¿ A Ana ? - preguntó Cande con un  tono solemne.
- Si, a Ana - dijo Adrián - ¿ No era tu mejor amiga ?
- Tú mismo lo has dicho, era.  - dijo Laura riéndose.

Fueron a casa de Ana, pero nadie se encontraba allí dentro. Cande llevó a Laura a su casa, en la que no había nadie. Adri la acompañó y le dijo a Cande que se fuese. Ya cogería luego el autobús. Cuando ya estaban a la altura de la piscina, se encontraron con Sandra y con Jaime que estaban sentados en el césped mientras se besaban. Jaime tenía a Sandra encima y se les veía muy felices, ya llevaban cuatro años que no eran nada comparado con ese para siempre que estaban seguros de que iban a cumplir. Cuando Sandra vio a Adri no se lo podía creer y ya solo hay que imaginarse la reacción de Jaime, que desde siempre se había llevado muy bien con él. Todos se saludaron y Adrián y Laura siguieron adelante. Cuando entraron por la puerta de la casa de Laura, Adri comenzó a besarla apasionadamente y pasó lo que pasó cuando todo comenzó, cuando su relación se complicó y él se fue a Francia. Lo hicieron todas las veces que quisieron, sin que nada les importase.

- Laura, esto es algo que no debería haber pasado, pero tampoco me arrepiento de que haya pasado.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Capítulo 9 - Pasó el tiempo, pero tus besos siempre estuvieron en mi mente.

El tiempo comenzó a pasar transcurridas unas semanas de la marcha de Adrián. Cumplió sus diecisiete, sus dieciocho y sus diecinueve. También cumplió sus veinte, en ese soleado día de agosto, que era veinticuatro. Se levantó temprano, ya que tenía que ir a la universidad. Estaba estudiando una carrera de medicina, en la que quería hacerse la especialidad de psicología. Ese había sido su sueño desde chiquitita, claro que también era tener a su mejor amigo a su lado. Fue a coger esa falda que tanto le gustaba y que había vestido el día en que estuvo por primera vez con Adrián. Entonces se acordó de él, de sus besos, de sus miradas, de sus sonrisas. También se acordó de el día en el que Adri se fue a otro lugar muy lejos de ella, por su culpa. El no supo seguir su vida al lado de ella, no supo mirarla y pensar que no era suya después de haberlo sido. Ella comenzó a llorar suavemente y muchísimo más cuando recordó que ese día veinticuatro era en el que él deberían haber cumplido sus veinte y veintiún años, respectivamente, juntos. Recordó a Jorge, recordó el día en el que se besaron por primera vez. Pero ese beso no era un beso de amor verdadero, si no de amistad. Aún así, aún que fuese como amigo, ella le había querido mucho.

Mientras tanto, Adrián estaba cogiendo un tren destino Madrid desde el Norte de Francia. Pero no estaba solo, le acompañaba una mujer morena y muy bella, con aspecto de ser española a pesar de estar en Francia.  A la vez que Laura había comenzado la universidad y estaba estudiando psicología, el estuvo estudiando ingeniería. Pero se acordó de su familia, y de Laura también... pero ya como amiga. Y es que esa chica morena que le hacía de compañía era Alice, que a pesar de su apariencia peninsular, era francesa. Llevaban ya seis meses juntos y se conocieron en la universidad. Ella estaba estudiando arquitectura, ya que le encantaba el dibujo pero no le veía mucho negocio. Se veía que era una chica muy ambiciosa e inteligente, que dominaría más de uno o dos idiomas.

- ¿ De verdad que quieres venir ? - le susurró Adrián al oído mientras pasaba sus labios por la frente de la hermosa chica.
- ¿ Y dejar que esa Laura te aparte de mí ? - dijo la deslumbrante morena con un tono jocoso. - Por cierto, felicidades cariño.

Subieron al tren y en un largo período de tiempo se presentaron en Madrid. Todo estaba como Adri lo había dejado. Bueno, todo no... Cande había crecido y Laura había madurado, más de lo que ya maduró a la perdida de el que ella había creído el amor de su vida.

Mientras tanto, Ana se acababa de levantar al lado de un monumental hombre, al que ella llamaba príncipe, como a todos con los que se había acostado intentando encontrar uno que la llenase igual que Adrián. Salía todas las noches a emborracharse y a ver que hombre le conseguía encandilar con sus encantos y alguna que otra copita de más. Con el paso del tiempo, empezó a llevarse bien con Laura a la vez que se distanciaba de Cande.

En otro lugar, Cande estaba preparándose para ir con Laura a la universidad. Ya estaba saliendo por la puerta cuando se cruzó con el que había sido su gran amigo desde la infancia. Ella tenía ya veinte años, como Laura y como Ana.

- ¡Adri! - gritó mientras se abalanzaba a sus brazos mientras lloraba igual que el día en el que se despidieron.
- ¡Pequeña! - dijo Adrián mientras era incapaz de contener las lágrimas.
- Cariño? - se oyó en lo alto y en lo bajo de las escaleras. Una era la voz de la madre de Adrián, Blanca, y la que gritaba desde lo bajo de la escalera con una voz dulce era Alice.
- Alice, sube al tercero por favor. Estoy aquí con mi amiga, ven que te la presentó.

La morena subió por las escaleras, para cuidar su monumental físico. Saludó a Cande a la vez que la encontró abrazada a su novio.

- Ven conmigo, quiero que veas a Laura. He quedado con ella para ir a la universidad, a buscar unas cosas. Ven, pero Alice que no se venga por favor. - le susurró al oído antes de soltarse de su abrazo.
- Dame un minuto, voy a saludar a mis padres...

Subieron, entre lágrimas se dieron la bienvenida por ese mes que iban a pasar juntos de vacaciones.
                                                                    ***
Laura estaba esperando abajo, con su mono de flores y sus sandalias veraniegas. Llevaba un bolso bandolera chiquitito de estos del blanco. Empezó a llorar en el mismo momento en el que vio a Adri, igual que había hecho Cande minutos antes.

- ¿ Por qué te fuistes, imbécil ? - dijo Laura sin poder de llorar.
- Cande, vete adelantandote y arrancando el coche. Os acompaño a la universidad. - Cande se fue y comenzó ha hablar Adrián. - Me fui porque no quería probar a vivir sin ti. He vuelto, pero no he vuelto solo. He venido con la que ahora es mi novia, Alice. Pero aún así, ha sido verte el corazón me ha dado un vuelco. Pasaron años, meses, semanas, días... Pero siempre me he acordado de tus besos y necesitaba volver a rozar tus labios. - la dijo mientras la besaba.